Quédate con ella (Versión española)

Me he permitido “traducir” el post anterior al español de España. Aquí os lo dejo:

Quédate con ella, no la dejes ir. No la pierdas. Hazme caso, tío. La vas a buscar en todas las que le sigan. Y no va a estar. Ella no va a estar.
Quédate con ella, no pierdas tiempo en tratar de entender por qué demonios te gusta. Mejor úsalo en hacerle saber que eres capaz de lo que sea para que no se vaya.
Quédate con ella, no hay otra igual. No vas a encontrar ese beso en otra boca. Otra no te va a dejar ese aroma que ella te deja cuando te abraza.
Quédate con ella, no pierdas en una cama lo que tanto te costó construir en el corazón. Piensa con la de arriba, tío. No cuesta.
Claro que las hay mas guapas, también los hay más guapos que tú y ella te sigue eligiendo. ¿Cómo no eres capaz de hacer lo mismo?
Quédate con ella, otra no sonríe igual, no besa igual, no habla igual, no folla igual. Otra no ama igual. Es ella, nadie tiene su toque.
No te emborraches porque cuando te baje la cerveza lo único que te queda es el dolor de cabeza.
Quédate con ella, hoy está entera al lado tuyo. ¿Para qué te vas a arriesgar mañana a buscar sus pedacitos en los cuerpos de otras?
Quédate con ella, hoy está. No te confies. Se van, tío. Se van. Y, hostias, como duele cuando pasa.
Vas a querer la máquina del tiempo para leer lo que te escribo hoy. Vas a pensar:

– ¿Por qué no escuché al pelado este con cara de gilipollas cuando me lo advirtió?

Y va a ser tarde.
Enciende el horno, prepárate unas pizzas y mírala en cámara lenta mientras te traiga la cerveza.
Aguanta sus historias, todas. Mucho más en esa parte del mes cuando se pone más intensa.
Mírala dormir, siente la brisa de su respiración. Duérmete viéndola. Agradece el sitio VIP desde el que estás viendo ese show porque verla tranquila, segura y tuya, tío, es un espectáculo que no paga ninguna tarjeta. ¡Y tu lo disfrutas gratis!
Levántate media hora antes, prepárale el desayuno y dale un beso en la frente. No hay lubricante más efectivo que un “buen día, mi amor”. Hazme caso, tío. Cuídala.
Quédate con ella, lo de fuera es mentira. Lo de fuera es un bulo. La verdad está al lado tuyo, durmiendo con tu camiseta, hablándole a tu perro y queriendo tirar el móvil contra la pared mientras éste le recuerda que tiene que levantarse de la cama e irse cuando lo que quiere es quedarse ahí contigo.
Quédate con ella, lo de fuera es descartable, temporal. Ella, si la cuidas, es eterna. Afuera está lleno de tíos como yo que mataríamos por cuidar lo que tú estás descartando. Lleno de tíos como yo, cansados de cagarla con la tía equivocada; cansados de gastar tiempo con las vendedoras de humo mientras tú desaprovechas a la correcta. Cuídala, tío. Y, créeme, yo no la soltaria si estuviese en tu lugar. Las tías se van.
A mi me sobra el tiempo que tu le niegas. A mi me va a encantar ver sus películas de amor, esas que tú odias. A mi me va a encantar que ocupe este lugar vacío que hay ahora mismo en mi cama, al lado mío. El mismo que hoy te hace sentir un campeón cada vez que lo llenas con alguna que no es ella.
Quedate con ella, cuídala tío. Hoy crees que te molesta, mañana entenderás que te completaba.

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